En este post retomamos la serie referida a las habitaciones de la casa, aquí vamos a hablar del Comedor. esta habitación se dedica al encuentro de las personas que comparten la vivienda, y en especial durante el momento de las comidas. Este espacio incluye un sentido más profundo de reunión, para compartir y dialogar.
En nuestra cultura moderna occidental, donde reinan las prisas y la televisión, gradualmente la mayoría de los hogares se han ido vaciando de una habitación específica como comedor. En las familias actuales los ritmos individuales están socavando los momentos grupales entorno a la mesa familiar de antaño. Pareciera que el espacio llamador 'comedor' sólo tuviera sentido ya para las grandes ocasiones o para las visitas familiares.
En algunas casas, hay un espacio casi muerto, cual museo, que sólo sale de su letargo cuando se reune la familia extensa. El uso de la televisión, el móvil y toda la serie de dispositivos electrónicos para el tiempo libre aleja a los habitantes de una casa de las ganas de juntarse, bien para charlar como ha ido el día o para echar una partida de cartas o jugar a un divertido juego de mesa en familia.
En feng shui decimos que la habitación del comedor ha de situarse en el espacio medio de la vivienda, donde el flujo de la energía (o chi) es más templado que cerca de la entrada. Lo ideal es que se sitúe junto a la cocina, formando parte del mismo movimiento energético, en base a la transformación de los alimentos que ocurre en la cocina. Una amplia mesa -preferiblemente redonda- ha de presidir el comedor, y en torno a ella las personas han de poder sentarse confortablemente. Pueden añadirse motivos decorativos que transmitan el mensaje de reunión, diálogo o salud.
Antiguamente, y hasta hace no mucho tiempo, los momentos importantes en la vida de las familias transcurrían entorno a la mesa. Hoy en día, hay otras mesas en la casa que han restado protagonismo a la del comedor: La de la sala de estar, junto a la televisión; la del escritorio, junto al ordenador, o la del office de la cocina, donde tomar rápidos desayunos o almuerzos. El poder disfrutar de un espacio comedor, vital y querido, ayuda a la familia a llevar un ritmo de vida más pausado, y más integrador entre los diferentes miembros de la casa.
Es cierto que la pérdida progresiva de la importancia del comedor también va ligada a que ya se cocina menos en las casas, desde que la mujer también se sumó al mundo exterior. Cuando dejamos de cocinar en casa, el equilibrio energético entre el exterior y el interior se altera en favor de las mil influencias que tienden a vaciar un hogar de vida y encuentro. Dejamos de emplear la energía transformadora del Fuego en favor de crear calor en el hogar, y se percibe que muchas casas se sienten casi vacías de alma. Por eso, estaría bien ser imaginativos, creativos y desarrollar la capacidad de reinventarse, dotando a nuestros espacios centrales de la vivienda con otros usos que metan de nuevo el chi en las casas: juegos de mesas, manualidades y también quedar más a menudo a comer en casa con las amistades, para charlar y reír en torno a una mesa bien abundante y colorida.
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