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Mostrando entradas de enero, 2018

Integrar en feng shui: la Senda del reposo conduce a la unidad

     Corren unos tiempos, realmente a veces parecieran volar, donde la prisa y el ruido no sólo retroalimentan el excesivo hacer, a costa del ser y del sentir, sino que nos alejan más y más de vivir las experiencias que ocurren integrándose con armonía en un espacio común. Es la denominada cultura del consumo a toda costa, y de la competitividad individualista. En feng shui decimos que estamos polarizando la sociedad y los paisajes hacia el yang extremo, vaciando el yin que antes nos conectaba con la naturaleza, sus ciclos, y con el sentir.    ¿Qué nos sucede? ¿Nos lo llegamos a preguntar alguna vez con sinceridad? Y, sí lo hacemos algunos, ¿escuchamos de donde aflora la respuesta? ¿En el cuerpo, en la casa? Esta manera de vivir 'para llegar a fin de mes' cueste lo que cueste, deja tirados sobre las cunetas de los itinerarios recorridos nuestros valores, nuestra atención, nuestra sensibilidad, etc. Ni siquiera somos conscientes del precio que pagamos por est...

Cuando la casa comienza a ser más amada que usada: Cuando Siento la Vida, me Siento

Vivimos deprisa, como si huyésemos de la vida. Casi no respiramos. Nos da miedo Sentir. Y vamos cabalgando encabritados sobre cada momento presente, dejando de vivir. Así es fácil que pensemos.., es fácil que nos piensen, y que suceda, o nos creamos que sucede todo el mal en el mundo. Para. Ahora. Siente. Respira este momento, él te respira a ti en el Espacio abierto, infinito que tú eres. Tu casa es una de esas Puertas ordinarias al Espacio abierto del Ser.  Recíbela, Siéntela.    Cada vez más, suceden muchas cosas alrededor nuestro. O eso parece. El acelerado transcurrir de las experiencias, cual diseño yang extremo de la más larga, recta autovía, nos acerca a la meta. ¿Para qué? Si me duermo en la autovía, no iré dormido en lo demás? Y cuando llego a casa, me desplomo según me descalzo, y me creo que la casa haga todo el trabajo de de limpiarme y dejarme bien preparado para la nueva jornada, llena de sinsentidos. O.., ¿que siento cuando llego a casa?, ¿A qué...