Entre los numerosos campos que abarca el feng shui, y relacionado con la importancia del ordenar, hemos de considerar la práctica de vaciar o 'despejar' un espacio en profundidad. Es un paso previo, necesario a toda armonización espacial adecuada.
Sólo con la práctica las personas aprendemos de verdad. Cuando se afirma que un espacio decorado y utilizado desde hace tiempo, nos condiciona a niveles bien profundos, hay que entender esto en el sentido de lo que cuesta hacer cambios significativos en una habitación de la casa, si ésta no se vacía antes. Este despejar un espacio, pasa necesariamente por el vaciado físico, con la limpieza en profundidad que lo acompaña, y la eliminación de muchos objetos que ya no tiene sentido seguir manteniendo aquí. Todo este movimiento hace que el chi resurja con fuerza, y normalmente, la onda expansiva de renovación 'salpica' a otras habitaciones, y a veces a toda la vivienda.
Proporcionalmente a la envergadura del esfuerzo que acompaña esta acción, el vaciado de espacios nos reconforta con un torrente de energía a nuestra disposición. Podemos reconocer el chi que se libera para ser empleado en favor de la familia. Y nos damos cuenta de como éste había sido retenido tanto tiempo ocasionando distintos síntomas desvitalizadores: Insomnio, falta de alegría, indecisión, pereza, irritación...
Esta práctica de despejar un espacio nos hace ser especialmente conscientes de cómo se conectan partes de la casa entre sí, más allá de los 'trayectos de uso' habituales que hacemos dentro de la vivienda. Por eso, esta práctica ayuda mucho a que experimentemos de forma no intelectual un Sentir más integrado de las diferentes zonas en nuestro Hogar. Nos llegamos a dar cuenta que, por debajo de la aparente percepción que tenemos de él, existe algo así como una telaraña energética plena de vida y amor, que mantiene unidos a rincones aparentemente sin conexión, y que dota de significado a cada palmo de la casa. Todo importa. Cada rincón, cada objeto y el mensaje que expresa.
De ahí que el Vaciado de espacio pueda llevarnos a otras experiencias, como el inventariado consciente de los objetos de la casa, o la conciencia de los sentimientos que tenemos asociados con cada habitación a un nivel profundo. Son estos lazos profundos, estas emociones de todo tipo (las agradables y las que no confortan) las que hacen posible una vinculación plena con el Espacio, y desde esa relación más presente, expandirla a una relación también plena con la Vida, digna y en Paz.
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